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Termografía humana

Si bien en la entrada anterior comentaba dos de los usos más habituales de la termografía infrarroja (TI), en esta entrada hablaré acerca de las aplicaciones que tiene esta técnica con relación al ser humano.

El cuerpo humano realiza constantemente intercambios de energía con el entorno para mantener su estado de equilibrio térmico, que está asociado a una temperatura aproximada de 37 ºC.

Aunque este intercambio de energía térmica se produce a un ritmo más o menos constante, cuando la temperatura corporal aumenta, el intercambio de energía con el entorno también aumenta. Esto sucede, por ejemplo, cuando tenemos fiebre.

termografía rostro

Fuente: Jorge Martín Campal

Lo realmente interesante de la TI es que nos permite medir (recordemos, de manera no invasiva) las variaciones en la temperatura corporal, lo que resulta de gran utilidad a la hora de  interpretar el comportamiento del ser humano.

Si bien las primeras experiencias con TI en humanos fueron en el campo de la medicina a mediados del siglo XX, en los últimos años se han ampliado las líneas de investigación tanto a procesos  mentales como emocionales.

En el campo de la medicina la TI se suele aplicar, entre otros, para la detección de patologías o como información complementaria a la hora de realizar un diagnóstico. Algunos de los campos de aplicación son la neurología, cardiología, reumatología y dermatología.

También a nivel deportivo aporta una valiosa información a la hora de prevenir lesiones o evaluar cómo la persona asimila una determinada carga de entrenamiento.

Por otra parte, la Universidad de Granada ha sido pionera a la hora de aplicar la TI al ámbito psicológico. Según sus investigaciones, mediante la TI  es posible identificar cambios de temperatura en la nariz cuando una persona miente (lo que se ha denominado “el efecto pinocho”) y detectar el deseo y la excitación sexual.

efecto pinocho_

Fuente: Universidad de Granada

En lo referente al campo emocional se han desarrollado numerosas investigaciones con el fin de evaluar térmicamente la respuesta frente a determinadas emociones (como el miedo, la sorpresa o la culpa).

En la mayoría de los casos, la manera de analizar esta respuesta consiste en identificar cambios de temperatura en diferentes partes del rostro de la persona objeto de estudio, como pueden ser la zona que rodea los ojos, la frente o la nariz.

ROI rostro

Fuente: Jorge Martín Campal

En concreto, hace 20 años se publicó un estudio que ya nos hablaba de las posibilidades de la termografía para medir el estrés de las personas.

Por otra parte, la Universidad de Aalto (Finlandia) ha realizado un estudio identificando qué partes del cuerpo se activan cuando experimentamos ciertas emociones.

pnas

Fuente: Bodily maps of emotions

Resultaría apasionante poder contrastar estos resultados con los que se obtendrían con la TI.

Quizás podríamos identificar la imagen térmica del amor….

termografia beso

Fuente: Jorge Martín Campal

En definitiva, actualmente la TI es una herramienta que nos permite evaluar energéticamente el comportamiento  fisiológico, mental o emocional en el ser humano.

Un pasito más para intentar entender como funcionamos.

Fascinante.

Bibliografia

Aplicación de la termografía a la psicología básica (Tesis doctoral de Elvira Salazar)

Aplicación práctica de la termografía en el futbol profesional (Revista de preparación física en el fútbol. ISSN.1889-5050)

Using facial skin temperature to objectively evaluate sensations (Hirokazu Genno, Keiko Ishikawa, Osamu Kanbara, Makoto Kikumoto, Yoshihisa Fujiwara, Ryuuzi Suzuki and Masato Osumi)

Thermal infrared imaging in psychophysiology. Potentialities and limits. (Stephanos Ioannou, Vittorio Gallese and Arcangelo Merla)

Bodily maps of emotions (Lauri Nummenmaa, Enrico Glerean, Riitta Hari and Jari K. Hietanen). Aalto University (Finland)

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